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Entrevista con Mabel Renfeldt

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La periodista Mabel Renfeldt lleva más de 20 años luchando contra la corrupción en el país más corrupto de América Latina, y el segundo más corrupto del mundo: Paraguay. En Diciebre de 2004, Mabel recibió el premio Valentía en el Periodismo otorgado por la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios de Comunicación.

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Página web de Libertad de Prensa

L.P: ¿Qué papel está jugando la prensa paraguaya en la lucha contra la corrupción?

M. R: La prensa ha hecho más por combatir la corrupción que el poder judicial, que el poder legislativo y que el poder ejecutivo. Si no le han puesto rueditas al Paraguay para robárselo, ha sido por la prensa.

L.P: ¿A que atribuyes tú que la prensa no haya podido promover los cambios que hacen falta en Paraguay?

M. R: Yo creo que es porque la prensa de alguna manera está también cautiva y no hay una unidad de comportamiento. Sabes que el proceso político ha fragmentado al país. Hemos pasado por procesos muy duros, después de los 35 años de gobierno de Stroessner ha sido muy duro recoger los pedazos y cuando empezamos a recoger los pedazos comenzó de nuevo este fenómeno del oviedismo que nos vuelve a dividir y a destrozar el país. Entonces es muy difícil sacar adelante un proyecto con un país así. Lo que hacemos es apagar incendios. Son esfuerzos aislados. No existe la solidaridad entre los medios de cubrir una noticia si algún medio rechaza hacerlo. Yo creo que el sindicato tampoco ha tenido el poder para aglutinar a la gente. El sindicato está dividido. Y es increíble porque los dueños de los medios se pelean arriba pero los chicos de abajo se pelean entre ellos, y la corrupción florece.

L.P: ¿Por qué crees tu que los periodistas paraguayos, sabiendo el rol de la prensa en una democracia, todavía insisten en defender sus intereses egoístas en lugar de concentrarse en buscar la verdad?

M. R: A mi me duele lo que voy a decir pero creo que es la verdad. Yo creo que falta capacitación en Paraguay. Mucha gente se ha metido al periodismo sin tener exactamente en claro lo que es la profesión. Ahora hay una nueva camada de periodistas que está egresando de las universidades. Pero aún así no se tiene en claro el tema de la corrupción, ni si sabe lo urgente que es para el país. Egresan con ideas de estrellato, de fama, de cinco minutos de gloria, del éxito instantáneo. Somos pocos los que nos tomamos el tiempo y el esfuerzo, el cansancio, a veces. Te puedes pasar cinco, diez, 15 días sin conseguir mucho y justo al día número 16 te consigues el documento que te faltaba y revientas el tema. Esa falta de capacitación, sumada al bloqueo de la información, hace que nadie se esfuerce por cubrir de verdad una noticia, y favorece el periodismo instantáneo, de gacetilla, de una simple conferencia de prensa. Yo creo que hace falta capacitación porque hay material humano muy interesante.

L.P: ¿Podría ser también que el miedo influya?

M. R: ¡Ay, por supuesto! Yo ahora mismo tengo una demanda de 10 millones de dólares, que creo que es la más grande de América Latina en este momento, por atacar el honor de [ex Presidente Juan Carlos] Wasmosy. También está el efecto de autocensura. Mis compañeros me dicen que “El día que nos vayan a poner una bomba va a ser por culpa tuya”. Medio en broma medio en serio me preguntan, “¿Qué es lo que estás haciendo? ¡Déjate de macanear!”

L.P: ¿Te ha condicionado esta actitud? ¿Cómo te ha afectado?

M. R: Existe la creencia que lo que el periodista de investigación busca es fama y dinero, pero ganamos igual que los demás. En mi caso, por ejemplo, es la primera vez que voy a tener un vehículo. ¡A mis 40 años!

L.P: ¿Qué relación tiene el presidente con la prensa?

M. R: Tiene muy mala relación con la prensa. Es autoritario, peor que [ex dictador Alfredo] Stroessner, porque éste además no lo oculta. Nicanor dice que Paraguay necesita una mano de hierro y que ese tipo de figura autoritaria es lo que le gusta al paraguayo. Y ya están hablando de la reelección y lo que tememos es que esto vaya a durar diez años por medio de una reforma a la constitución.

L.P: ¿Son las leyes de difamación criminal el arma usada para reprimir al periodismo paraguayo?

M. R: Están empleado un sistema nuevo. Ya no te demandan por calumnias e injurias en el ámbito penal, sino en el civil. La trampa que tiene esto es que ya no te llaman para que vos pruebes lo que dijiste. Que es lo que Wasmosy me está haciendo ahora mismo. El juez probablemente no me va a llamar para ver si es cierto lo que yo dije. Sino que va analizar si yo lastimé su honra.

L.P: ¿Entonces la prueba de la verdad no te absuelve?

M. R: Esto es un requisito en el fuero civil, que es donde demandan ahora, no en el penal. Se trata de ver el tema de la honra y del honor. Está cada vez peor. Ya tenemos leyes muy restrictivas contra la prensa y se acaba de aprobar una ley que permite no hacer declaración de bienes a los contribuyentes, con el argumento de que tienen miedo a los secuestros. Pero hay países que tienen los salarios de sus funcionarios públicos en la Internet, este es el caso del Ecuador.

L.P: En Paraguay no hay muchos que sepan de la libertad de información y de los temas de transparencia, ¿correcto?

M. R: No, no los hay. Y cada vez tenemos más obstáculos para acceder información. Ahora con la ley de declaración de bienes, ya va a ser imposible saber. Creo que la Contraloría será la única institución que podrá investigar la declaración de bienes de una persona, pero la Contraloría puede ser amonestada, si llegara a trascender esa declaración de bines a los medios de comunicación. Esto, en un país como Paraguay, donde entran con cinco dólares en el bolsillo y salen con cinco millones, es preocupante. A mi hace poco me preguntaron qué pregunta le harías al Presidente Nicanor Duarte Frutos si te lo encontraras. Yo le preguntaría que hizo para ganar 5.000 millones de guaraníes trabajando de periodista, porque ese era su trabajo antes. Yo sospecho que cuando terminen estos cinco años de mandato Nicanor será uno de los hombres más ricos del país.

L.P: ¿Cuál consideras tu que es el obstáculo más grande para el periodismo de investigación en Paraguay?

M. R: La falta de recursos y la falta de una convicción real de los dueños de los medios. Yo pienso que el día que [el propietario y director del diario ABC Color] Aldo Zuccolillo falte, yo no sé si ABC va a seguir siendo lo que es y va a seguir apoyando a los periodistas de investigación. Yo se lo he dicho de corazón. En todos mis años en ABC, él ha sido el hombro más fuerte que he tenido y el crítico más duro que he tenido. Yo sé que el no va a dejar ahogarme sola. Ahora estoy con todo el equipo jurídico detrás mío. El esta ahí para las buenas y las malas. Ese carisma le falta a los dueños de los medios. Hay empresarios que se han metido a dueños de comunicación, como el dueño de Ultima Hora, un señor con negocios poco claros. Pasa lo mismo con La Nación, cuyo dueño tiene órdenes de captura en el exterior. Tiene mucho que ver con la cabeza también. Una cuestión de preparación de los colegas y de convicción de los propietarios. Pero la cuestión de la preparación de los colegas allá es fundamental. Yo noté un cambio después de ese seminario que tuvimos en marzo. Yo he estado haciendo unas investigaciones sobre unas personas que se hacen pasar por humildes dirigentes de sintechos, que no tienen nada. Y empecé a investigarlos y encontré que no sólo tenían un techo, tenían cinco, tenían 10. Wasmosy los ha reivindicado y Nicanor también los ha reivindicado, pese a que estas personas se dedican a la invasión de tierras. También encontré que alguien los había investigado antes usando las mismas herramientas que aprendimos en el seminario. Me encantó ver que usaron el cruce de datos. También estoy viendo que compañeros míos de ABC me piden hacer cruce de datos para corroborar. Era un grupo pequeño, de 25 profesionales, y si de 25 logramos que cinco lo hayan aprendido ya hemos logrado algo.

L.P: ¿Y los dueños de los medios?

M. R: Los dueños de los medios no quieren invertir en la educación de sus empleados. Los dueños no quieren pese a que tienen las herramientas enfrente de las narices.

L.P: ¿Y tú crees que una de las prioridades es capacitación en el tema de la investigación?

M. R: Hace falta. Este taller que tuvimos fue de libertad de prensa y se tocó el tema de la investigación de pasada. Hay que tocar este tema como eje principal. Sería interesante que [el decano de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Texas, EE.UU.] Rosental [Calmon Alves], junto con la Universidad de Texas, con ustedes, nos apoyen para entrenar a ese primer grupo y que de ahí salgan las ramificaciones y comiencen a entrenar a otros profesionales. Yo voy a hablar con la gente del Centro para la Integridad Pública. En su página de Internet tienen informes de todos los países menos de Paraguay. Mi país es el más corrupto de América Latina y el segundo a nivel mundial. Ojalá que pueda empezar a enviarles reportes de casos y para que esta gente vea que los negocios y los trapos sucios de Paraguay se ventilan a nivel internacional. A mi me desespera el nivel de corrupción en Paraguay, y cada vez es más sofisticado. Antes era burdo, grosero, alevoso, se vía claramente porque después de 35 años todo el mundo tenía ganas de comer plata y no les importaba que se supiera. Pero en este momento están sofisticando los medios con los cuales se tragan el dinero. Y es dinero que nos falta. En Paraguay hay más de 175.000 menores de cinco años que mueren todos los años. Para un país de cinco millones de habitantes es una brutalidad.

L.P: ¿En qué quedó el caso del dueño del centro comercial que se incendió?

M. R: Es increíble porque el defensor de Juan Pío Paiva, el dueño, es un ex fiscal general del estado, y ahora está basando la estrategia diciendo que fue accidental, alegando que ya que el seguro va a pagar, se trata de un accidente. Claro, las cusas pueden ser accidente, pero fue una cadena de negligencia. Cerrar las puertas del supermercado no fue un accidente. El seguro no ve eso para pagar. El empezó con un negocio muy pequeño, pero durante la época del General [golpista Andrés] Rodríguez, el que estaba involucrado en drogas. Paiva era su ahijado. Entonces se aprovechó de tener una carta blanca para hacer negocios e instaló una cadena de supermercados. Logró instalar un poder político alrededor de sus negocios y lo está usando al máximo. Fíjate hasta qué punto llega la corrupción que se han robado medicamentos donados para esa pobre gente. Hemos descubierto que farmacias estaban negociando con esos medicamentos. Lo que me asusta es que llega un momento en el que te acostumbras a vivir con esto.

L.P: ¿De dónde venían esas donaciones?

M. R: Del exterior y del interior. El sector privado abrió la canilla y donó cantidades de plata y medicinas.

L.P: ¿Y quién administraba esas donaciones?

M. R: El Comité de Emergencia Nacional. Yo les investigué y describí que estaban realizando una licitación amañada, y estaban comprando un equipo de radio de comunicaciones para la policía nacional. Descubrí que el sistema era único en América Latina, que no tenía soporte técnico acá, lo tenía en España, no servía para el largo alcance, sólo servía para Asunción y era supuestamente para un sistema nacional. Nueve millones de dólares íbamos a gastar en ese sistema. Y descubrimos que el titular del comité estaba al cargo de todo esto. En esa época, Nicanor y yo todavía teníamos buenas relaciones, y él me llamó por teléfono y me dijo “Mabel, no te preocupés, yo les voy a cortar la cabeza a todos esos”. Después de un año, nada le ha pasado al titular del comité y yo empiezo a usar el diario y la radio para decirle a la gente que no entreguen sus donaciones al Comité de Emergencia sabiendo los antecedentes de corrupción del hombre éste. Al tercer día logré que lo cambiaran. Así de fuerte fue la presión que logré ejercer. Y el resto de mis colegas se callaban. A los pocos días el ministro del interior me dijo, “Mabel, ¿si yo pongo a tal y tal, vas a pedir a la gente que entregue sus donaciones?” Y yo le dije, “Ministro, yo le voy a decir a la gente que entreguen en propias manos las donaciones”. Yo no confío, porque le cambiaron la cabeza, pero permanece la estructura.

L.P: ¿Y aun con el nuevo director, se ha comprobado que ha habido corrupción?

M. R: Sí, se ha comprobado que han vendido medicamentos. El sistema está corrompido desde allá arriba hasta allá abajo, porque el de abajo dice que si el de arriba puede robar tanto, por qué no yo también. Y creíamos que con la nueva Corte Suprema la situación iba a mejorar. Pero la hija de uno de ellos resulta que se dedicó al tráfico de influencias para beneficiar a 15 funcionarios.

L.P: Y para terminar, ¿qué consejo darías a los periodistas de América Latina ante las presiones legales y de violencia contra los periodistas?

M. R: Superar el miedo es una cuestión cotidiana. Es cuestión de levantarte todas las mañanas y decir, “No tanto miedo y más trabajo”. Sería una gran mentirosa si dijera que no tengo miedo. Y yo tengo miedo no sólo por mi sino también por mis niños, que es donde me atacan. Ellos saben que a mi poco más me pueden hacer por eso atacan a los flancos más débiles. Tengo tres niños, la mayor de 12 años, que es la que intentaron secuestrar el año pasado, una chiquita de tres años y un varón de dos. También sé que si no hacemos algo, esto va a estar peor. En estos momentos en los que los gobiernos latinoamericanos están demostrando su incapacidad de solucionar los problemas de corrupción, me parece que la prensa es la única salida. Por lo menos hacer público el bochorno, los trapos sucios. La vergüenza parece ser que les hace más daño que un año de cárcel. Entonces, esforzarnos en transparentar. Quizá algún día nuestros nietos vean un país mejor, donde no les roben su salud y su educación.

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